Por Juan Pablo Ojeda
La primera jornada de la Leagues Cup puso al descubierto las deficiencias operativas y la falta de ritmo competitivo de tres de los clubes más tradicionales de la Liga MX, los cuales sucumbieron de manera categórica ante la estructura física y logística de las plazas de la MLS en Estados Unidos.
El modelo del certamen, que obliga a las escuadras mexicanas a actuar de manera permanente como visitantes, volvió a cobrar factura en el plano futbolístico. Pumas UNAM fue el caso más severo tras caer 3-0 ante Charlotte FC en un cotejo donde la escuadra capitalina evidenció graves desaciertos tácticos en la zona de contención.
La historia no fue distinta para Pachuca y Atlas, instituciones que cayeron por idéntico marcador de 3-1 en sus visitas a FC Cincinnati y Columbus Crew, respectivamente. En ambos frentes, los equipos mexicanos mostraron una baja efectividad en la recuperación de la pelota y vulnerabilidad ante el juego directo del fútbol estadounidense.
El desempeño de las directivas mexicanas queda bajo escrutinio tras la preparación previa orientada a este certamen. Mientras los clubes norteamericanos llegaron con ritmo pleno de competencia en su temporada regular, los planteles de la Liga MX mostraron desajustes en sus líneas derivados del reciente parón por la fecha FIFA.
Pese al escenario adverso para los planteles de mayor presupuesto, la jornada dejó en evidencia que el orden táctico puede superar las desventajas del entorno. Las victorias de FC Juárez (1-2 sobre Minnesota) y Atlante (0-1 ante Vancouver) demostraron que la disciplina colectiva es capaz de neutralizar la ventaja de campo de los rivales.
El balance financiero y deportivo de la primera fecha resulta deficitario para las grandes nóminas de la Liga MX, que comprometen su clasificación rápida a las fases eliminatorias y quedan obligadas a ganar sus siguientes compromisos para evitar un retorno prematuro.
La presión recae ahora sobre los cuerpos técnicos de Pumas, Pachuca y Atlas, obligados a rendir cuentas ante sus aficiones por el bajo rendimiento exhibido en una competencia donde la representación del fútbol mexicano vuelve a quedar cuestionada desde el silbatazo inicial.
